Es atento; no se deja escapar (casi) nada. Es tranquilo, porque no debe haber prisas en ésto. Es sencillo, como todas las cosas importantes. Es risueño; siempre verás el blanco de sus dientes. Es transparente; mírale a los ojos y lo verás todo de él. Es tierno, en todo momento. Es ardiente; siempre que toca serlo.
Es sincero, si no lo fuera no existiría. Es amable; no hay malos gestos en él. Y, sobretodo, es generoso; disfruta dando y compartiendo todo. Eso sí, porque también sabe recibir y le encanta hacerlo.
Sólo aparece cuando hemos sido atentos, tranquilos, sencillos, ruisueños, transparentes, tiernos, ardientes, sinceros y generosos con nosotros mismos.
¡Ay, el AMOR, tan sabio que sólo aparece de verdad cuando nos queremos a nosotros mismos! Cuando nos mimamos y miramos sabiendo quiénes somos; cuando nos amamos tanto que podemos decir(le) "eres mi vida"; cuando descubrimos el AMOR dentro nuestro y, sólo queremos compartirlo.
Y cuando el amor nace sobre la base de la confianza, el respeto y la comuninación; y en el riego diario no faltan nunca estos ingredientes, el amor crecerá sin duda; ¡todos esos ingredientes multiplados por dos!, el amor crecerá sin duda, y será fuerte.
Le reconocí (y no hubo mariposas en mi barriga) con sólo mirarle.

Era atento, tranquilo, sencillo, risueño, transparente, tierno, ardiente, sincero, generoso; era él y fui (voy) descubriendo mucho más de cómo era.
Y, si se me olvida alguna vez regar con los principales ingredientes, sabe(mos) perdonar; si no perdona no es amor.
Le (re)encontré sólo cuando estaba(mos) preparada(os).
Ya sabes, Toni, que mi número "favorito" es el 9, pero sin duda el 12 pasó a ser el número más especial en mi vida desde el día que te (re)encontré: el 12 de abril de 2009.
Eres mi amor y deseo que así sea siempre. Desitjo menjar-me el mon a mossegades amb tu.

T'estimo, Toni.
Belén, el teu amor.