viernes, 20 de agosto de 2010

Una relación pornográfica.

“Una relación pornográfica” trata de dos amantes que, por separado, cuentan su historia a una tercera persona a la que nunca vemos.

Los amantes, Pastora Vega y Juan Ribó, se ganaron mi más sincero aplauso. Sobre un escenario sencillo, casi sobrio, actúan de una forma implacable y tan creíble que uno olvida que están actuando.

Mientras van contando la historia de su relación nos damos cuenta de la subjetividad de la percepción o de lo selectivo de la memoria. Cada uno cuenta la misma relación de una forma diferente. Porque cada uno vivimos las cosas de una forma diferente y, porque nuestra memoria (inteligentemente, a veces) es selectiva.
Antes de ver la obra, la cual me fascinó, leí sobre ella algo así como que lo mejor de una historia de amor es el recuerdo. Al principio, me opuse radicalmente a lo leído , pero conforme disfrutaba de la obra me daba cuenta de que es cierto: lo más bonito o lo mejor de una his
toria de amor es el recuerdo. Pero claro, no es lo verdadero.
En algunas ocasiones, cuando no queremos ser conscientes de que una historia de amor ha llegado a su fin, recordamos únicamente lo más bonito, lo más tierno, lo mejor de la relación. ¿Es esa la realidad? Prefiero quedarme con “el todo” de una relación, lo bueno y lo malo: LA VERDAD. De esa forma, algo que no pudo ser, se aceptará y superará más fácilmente, te ayudará a saber lo que quieres y lo que no en una siguiente relación y, sobretodo, serás consciente de todo lo que has v
ivido, salvo que quieras autoengañarte y no seguir adelante.


Sí, lo mejo
r de una relación es el recuerdo. Sólo que entonces se trata de una relación inventada. ¿Invención o verdad, con qué te quedas?

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