"¿Para qué tanto esfuerzo si no puedo ser feliz?". Esta es, en parte, para mi la frase que resume esta gran película. Así se siente Daniel (Pablo Pineda) cuando después de tanto esfuerzo e ilusión no consigue ser normal.
Esta película trata esa delgada línea que tanto aparece en otras temáticas, la normalidad, en este caso con un tema tan delicado como son las minusvalías psíquicas. ¿Cometió la madre de Daniel un error al inentar no ver lo obvio? ¿Alguna chica se enamoraría alguna vez de alguien con la cara del aspecto que todos sabemos presenta el síndrome de Down? Por muy inteligente que pueda ser, por muy simpático, por mucho amor que pueda dar, para la inmensa mayoría sería un "niño" con cara de mono.
Laura (Lola Dueñas) es un alma en constante paseo por el borde del precipicio, a quien ya le importa un carajo la altura del acantilado; alguien a quien ya le han dejado de importar tantas cosas, que se encuentra en ese, desgraciadamente, inusual estado en el que puedes ver a través de las cosas.
La película tiene ese matiz documental que a mi tanto me gusta, con sus silencios, sus primeros planos y naturalidad en las conversaciones. Todo ello con ese sabor agridulce de las historias sin final de cine pero con ratos de todo, risa, llanto y rabia.
martes, 5 de julio de 2011
Yo, también
lunes, 30 de mayo de 2011
Tierra
Tierra es de estas películas que uno se baja por probar. En cierta manera, no me sorprendió ni me defraudó, pero me dejó un buen sabor de boca.
Lo que más me gustó fue cómo oyes los pensamientos del protagonista a medias en voz en off y de su boca. Muy teatral, como cuando la luz del escenario se atenua dejando el foco de luz en el personaje que nos habla y éste abre un diálogo íntimo de tú a tú con el espectador.
Carmelo, con su doble personaje lo borda, es el alma de la película. Silke y Ema Suárez hacen sendos papeles antagónicos pero que juegan en confluencias a lo largo de la trama.
Los paisajes de La Rioja son impresionantes, la fotografía de la película junto con la música que la acompaña, hace tener la sensación de estar en un pequeño planeta del tamaño de un pueblo donde el protagonista llega con nave espacial.
Y el final, sorprendente, no digo más.
Abstenerse si no te gustan las películas con silencios y un poco lentas.
Good morning Vietnam
Una historia de protesta, una situación de rebelde impotencia individual frente a las normas impuestas para el beneficio de quien no se halla envuelto en el torbellino creado.
Robin Williams borda un papel de tragicomedia, haciendote reir y llorar mientras te consternas por el cruel cruce de situaciones del que nadie es verdaderamente culpable.
Una memorable película que deja un sabor agridulce, pero agradable al recuerdo: siempe lo hago con cariño.
Cowboy de medianoche
Había escuchado la canción de Nilsson "Everybody's talkin' at me" un millón de veces mientras miraba la portada del disco en la que salía la película de la cual era BSO, y siempre me decía que tenía que verla.
Al final lo hice y no me arrepentí. Lo que más me impactó fue la interpretación de Dustin Hoffman, metiéndose en la piel de una escoria de hombre, con tics, mugriento, demacrado y solitario. Para mi es él el verdadero protagonista en vez de John Voight, que también hace un buen papel con el personaje de joven esperanzado surcando un mar desconocido del que al final sale náufrago.
Un drama que se ha repetido a lo largo de la historia, una tragedia tipo, alguien que busca cambiar su vida de la manera equivocada.
La película, aunque un poco triste, me gustó mucho. La recomiendo en una tarde lluviosa, una de esas en las que uno sabe que probablemente parará de llover para poder darse una vuelta y despejar la mente con esa dulce melodía en la cabeza... "everybody's talkin' at me, I don' hear words they're saying, only the ecos in my mind..."