sábado, 29 de mayo de 2010

Reflexiones



A punto de terminar un máster de educación, por cierto, bastante antipedagógico (paradojas de la vida), me sigo planteando, porque es algo que hago desde hace un tiempo, una serie de cuestiones:


El profesorado desde hace unos años hasta el momento actual, se encuentra en una situación que yo denominaría de desconcierto.
Desconcierto por los continuos avances en las nuevas tecnologías, queriendo aplicarlas a sus materias sin saber muy bien cómo hacerlo.
Desconcierto por la diversidad del alumnado; mucho más allá de la llegada de inmigrantes, nos encontramos en nuestras aulas alumnado con dispares necesidades (necesidades específicas de apoyo, alumnado de compensatoria, alumnado con problemas de conducta, etc). Ante tal diversidad el profesorado se siente desbordado, pues no contamos con recursos humanos suficientes como para atender adecuadamente las necesidades mencionadas anteriormente.
Desconcierto ante el alto porcentaje de fracaso y abandono escolar en el que se encuentra nuestro alumnado.
El profesorado se encuentra en situación de desconcierto ante el clima generalizado de falta de respeto y de disciplina que tenemos en nuestras aulas. Ni siquiera con la Ley en la mano, se resuelven estos conflictos.
Desconcierto ante la falta de colaboración por parte de las familias en la educación de sus hijos e hijas.
Todo este desconcierto lleva al profesorado a una situación de un no saber qué hacer, que trae como consecuencia una falta de motivación absoluta.

Por otro lado, el “exceso de confianza” por parte del alumnado hacia el profesorado, es una situación que no facilita la función docente. El alumnado ha pasado a considerar a sus profesores/as como colegas, con todas las implicaciones que eso conlleva.

Bajo mi punto de vista, se puede considerar que las quejas del profesorado “son o no para tanto” dependiendo de la función que cada docente crea que tiene en un centro educativo.

Si nos centramos únicamente en nuestra labor docente: enseñar una materia, desde luego que tienen bastantes motivos para quejarse:

• Hay cada vez más alumnos/as disruptivos en las aulas, lo que no permite explicar en condiciones una asignatura.
• El fracaso escolar es de un porcentaje considerable; ¿para qué sirve lo que estoy haciendo?
• No contamos con los recursos adecuados, sobre todo, humanos en lo que se refiere a la cantidad.
• La ratio de alumnos/as por aula es excesiva; ¿dónde queda la enseñanza individualizada?

Pero, si tuviéramos en cuenta que nuestra labor como docentes en un centro educativo de primaria o secundaria, lleva implícito una labor educadora, las quejas no tendrían sentido.

Las características de nuestros “clientes”: el alumnado, no tienen nada que ver con las características de alumnos/as universitarios. Nuestra misión no es sólo enseñar una materia: lengua, matemáticas, música, etcétera. No, nuestra misión en un centro educativo es, educar y, educar conlleva:

• Enseñar a pedir permiso para hablar.
• Enseñar a no dar voces.
• Enseñar a pedir las cosas por favor y a dar las gracias.
• Enseñar a estudiar.
• Etcétera.


Un largo etcétera, que podríamos resumir diciendo que educar implica enseñar a convivir.

Esta es, bajo mi punto de vista la labor de un docente en un centro de educación obligatoria, con lo que, todas las quejas antes descritas caen por su propio peso.

Por otro lado me pregunto: ¿cuáles son las causas del deterioro de la figura del docente? (si existe tal deterioro).
Y, realmente pienso que cierto deterioro si existe. Un deterioro que viene dado por la pérdida de valores que se ha producido en nuestra sociedad. Nuestros niños y jóvenes de hoy en día viven encerrados en una burbuja de cristal (y de un cristal muy fino).
No están aprendiendo a valorar las cosas, puesto que lo tienen todo y, casi antes de pedirlo.
Ya ni siquiera saben pedir, ahora exigen.
Han perdido el respeto absolutamente por todo y por todos, empezando por los padres, con lo cual, ¿cómo van a respetar al profesorado?
No han aprendido a esforzarse y trabajar duro para conseguir las cosas; así es difícil que sepan valorar el trabajo que realiza el docente diariamente.

Vivimos en sociedad y, nuestras aulas no son ajenas a ella, al contrario, son un fiel reflejo de la época que vivimos.
No obstante, ante la pregunta que me hacía anteriormente, deberíamos hacer también un poco de autocrítica:

• ¿Nos dejamos influir por el continuo bombardeo de los medios de comunicación con respecto al deterioro de la figura docente?
• ¿Vamos a trabajar con la idea de que tendremos que “pelearnos” con nuestro alumnado?
• ¿Intentamos llevar a cabo métodos motivadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje?
• ¿Intentamos enseñar de una manera individualizada?
• ¿Nos coordinamos con los especialistas?

Considero que, todo lo que ocurre a nuestro alrededor, en este caso, en nuestras aulas, se debe a razones multicausales. Echando la culpa de lo que pasa a “otros”, difícilmente, se podrán resolver los problemas.

miércoles, 26 de mayo de 2010

LOST... ¡seguimos perdidos!

Recuerdo cuando me enganché a esta serie hace ya cuatro años... creo que, después de El coche fantástico y El equipo A, ha sido la serie que más me ha marcado y la única que me ha enganchado de verdad. Reconozco haber sido consumidor irregular, pues cuando iban por la tercera temporada me pegué una maratón de las dos primeras. A partir de ahí, la tercera, cuarta y quinta las vi on time. Y esta última la he visto a trompicones juntando episodios de 3 en 3.

El año pasado, mientras Belén y yo pasábamos un aguacero tomando un café en un bar costumbrista de Castellar de N'Hug, divagábamos sobre la quinta temporada, e intentamos plasmar en un panfleto turístico sobre una línea temporal todo lo sucedido en la serie, incluyendo todos los personajes y los saltos en el tiempo. Ahí anda guardado, porque (además de ser un recuerdo entrañable) sabía que tendría que echar mano y volver a pensar sobre ello. Y esto es porque me imaginaba lo que sucedió el lunes: ¡sigo perdido!

Quedan tantos personajes importantes perdidos en la memoria... enigmas icono-gráficos y funcionales de todo lo que aparece sobre la cultura que engendró lo que envuelve la isla... He decidido volver a verla de nuevo para sacar algo en claro. Justamente es a eso a lo que eché mano para paliar la frustración de un final que, desde el momento en que vi en la fiesta al Japo de Dharma, supe pasaba por lo celestial.

Seguiremos indagando.

domingo, 16 de mayo de 2010

AVATAR

Por razones de la vida, he visto esta película ya tres veces, y después de pensarlo me he decidido a dejar caer mi opinión.

Que conste primero que me parece una película bestial, con unos efectos especiales muy normales, en el sentido de que te dejan inmerso en una realidad ficticia en la que a uno se le olvida que es una animación, sin notar, por supuesto, apenas diferencias entre los personajes reales y los animados.

Pero me sigue dejando un vacío que, tras las tres sesiones, he deducido como lógico. El problema para mi es que sigue siendo una película más de mundos extraterrestres con un hilo conductor que se reduce a hace más de medio siglo en una película de indios buenos y vaqueros malos.

Me explico. Los extraterrestres, para variar, son antropomorfos, es decir, tienen dos ojos, nariz, pelo, orejas, torso escultural, tetas, ombligo... eso sí, tienen cola y un poco de rasgos felinos. Son bípedos y por lo que parece mamíferos engendrados y crecidos en placenta materna (ombligo), tienen dos sexos marcados... en cuanto a su comportamiento, son como tribus africanas de piel azul, con cantos bastantes similares, ornamentos de animales parecidos (plumas, etc).

Los animales son, en resumen, dinosaurios, perros, insectos o caballos, pero con 6 patas en vez de 4. Los vegetales son árboles, plantas, que forman junglas verdes (la clorofila también forma parte de la fotosíntesis).

No sé, si lo miras bien, es algo muy poco original. Por no entrar en detalles como el hecho de que no se pueda respirar porque no hay oxígeno, pero en cambio haya fuego rojo (combustión de oxígeno). Si bien es cierto, hay un par de ideas novedosas en las películas que he visto con anterioridad, que son la tecnología del avatar y la interconexión de todos los seres vivos como una red geoneuronal global.

Pero al final, después de la tercera vez, dejé a un lado mi obcecación por buscarle pegas en pro de la explicación lógica: la película es como la quiere el público. Si tiene esas similitudes con el resto de películas de buenos y malos, es porque si hubiera sido algo realmente diferente (en el sentido friky) no se hubiera comido un rosco en taquilla.

Espero, con ansia, una película de extraterrestres que tenga una originalidad conceptual de la vida, que venga de hipótesis científicas que nos haga devanar los sesos. Si alguien sabe de alguna... ya sabéis.

Pero ojo, que conste que la peli me gusta, ¡¿eh?!

viernes, 7 de mayo de 2010

Sud Express

Historias paralelas, algunas que se cruzan, todas con las vías del tren cerca. Esta película es fiel reflejo de la cotidianidad desgajada en historias y a través de hasta 5 lenguas diferentes, sirviendo de hilo conductor para mostrar las relaciones a pie de calle entre tres países cercanos como son Portugal, España y Francia, y en la lejanía otros países que son evocados por los protagonistas inmigrantes de Marruecos y Angola.

Analizando la película, siento que toda ella gira alrededor del amor (además de las vías del tren). Amor no conseguido, el perdido, el reencontrado, el que se está perdiendo, el que no se aprecia por terceros, el tangible pero no expresado por orgullos, los desencuentros amorosos.

Frescura, improvisación ingenua, es la que muestran los actores, en su mayoría amateurs. Esto le da un toque documental a la película que me fascina. Además, la mezcla cultural hace que la película, pese a sus silencios que evocan a la realidad, ofrezca al espectador una sensación de deber prestar atención a cada uno de los detalles.

En resumen, una película que recomiendo ver con serenidad. Una película de sentimientos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Algo inesperado



Estoy en medio de mi rumbo,

un terremoto a la luz que me alumbra,

hizo desvanecerse y como relámpagos,

vuelve a iluminar solo instantes la senda.

La visión ya no es siempre clara.

¿Me quedo quieto o me muevo?

¿Volverá la luz que ilumina o

sino me apuro se termina?

¿Si me tropiezo y me lastimo?

¿Si me voy equivocando de apoco?

¿Si solo soy un tonto que no veo?

¿Me estoy volviendo viejo?

Escucho susurros que no mienten,

y susurran en mismo eco, mismo temor,

es algo que ocurrir puede…

Entonces simplemente continuo...

Intento mejorar como siempre

seguir en mi esperanza,

fiel que acompaña, aunque a veces dude;

en las distintas ausencias.

Si me quedo quieto,

el tiempo avanzará y no es mi amigo.

No me espera cuando, detenerme quiero,

ni me aguarda aunque este asustado.

Entonces: sonrío, pienso y sigo.

Miro pequeñas estrellas que no me alcanzan.

Por las dudas intento alternativas formas.

Suspiro profundo, ante lo inesperado...

Se que seria un hombre triste con el fracaso,

y no lo acepto, porque contento vivo.

Soy un soñador, emprendedor de mis sueños.

Aunque estos estén heridos... continuo, continuo.


Algo inesperado (de la segunda edición del libro)

Javier R. Cinacchi


Buscando algún texto sobre desesperanza que expresara mis sentimientos más inmediatos, encontré esta poesía...

Porque siempre queda un brote de esperanza. Porque amanece, siempre amanece.

http://www.poesiasdelavida.com.ar/

miércoles, 5 de mayo de 2010

Alicia en el País de las Maravillas


Otra vez la lucha entre el bien y el mal. Lucha, nunca mejor dicho, porque vence el bien, ¡sí!, pero a base de espada. ¿Qué aprenderán nuestros niños?

Y otra lucha, quizá menos perceptible: hacer caso a nuestro corazón o hacer caso a nuestra cabeza.
- "¿Eres tú Alicia?"
- "Sí, pero no".

Es bueno seguir a ese "conejo con chaleco", con los pies en el suelo. Se puede, claro que se puede.

Una peli para dejarse llevar por el colorido y la magia de las flores que hablan.

martes, 4 de mayo de 2010

Arranca el Rincón Cultural


Por problemas técnicos y conceptuales, he decidido empezar una nueva etapa de filmo-lectura abriendo el abanico a otras inquietudes. Inicia su andadura el rincón cultural. Rincón que no pretende ser la cúspide del saber ni atraer la pluma electrónica de eruditos. Cultura, en mi humilde opinión, no es saber de memoria mil nombres, extravagantes leyes... son vivencias o conceptos meditados, digeridos y asimilados, de cualquier índole e idiosincrasia, pero en ningún caso (esto me rasga las entrañas) frases y conceptos engullidos y regurgitados a forma de discurso vehemente. Vale la pena saber menos y conocer más.

He recuperado las entradas antiguas indicando la autoría; sirva ello para consulta del pasado.

Así que valga este enclave cibernético para plasmar lo que quiera que en cualquier mente inquieta burbujee, y espero no caiga en saco roto en favor del resto que, de buen seguro como dice el refrán, no nos iremos a dormir sin haber aprendido algo nuevo.