
Estoy en medio de mi rumbo,
un terremoto a la luz que me alumbra,
hizo desvanecerse y como relámpagos,
vuelve a iluminar solo instantes la senda.
La visión ya no es siempre clara.
¿Me quedo quieto o me muevo?
¿Volverá la luz que ilumina o
sino me apuro se termina?
¿Si me tropiezo y me lastimo?
¿Si me voy equivocando de apoco?
¿Si solo soy un tonto que no veo?
¿Me estoy volviendo viejo?
Escucho susurros que no mienten,
y susurran en mismo eco, mismo temor,
es algo que ocurrir puede…
Entonces simplemente continuo...
Intento mejorar como siempre
seguir en mi esperanza,
fiel que acompaña, aunque a veces dude;
en las distintas ausencias.
Si me quedo quieto,
el tiempo avanzará y no es mi amigo.
No me espera cuando, detenerme quiero,
ni me aguarda aunque este asustado.
Entonces: sonrío, pienso y sigo.
Miro pequeñas estrellas que no me alcanzan.
Por las dudas intento alternativas formas.
Suspiro profundo, ante lo inesperado...
Se que seria un hombre triste con el fracaso,
y no lo acepto, porque contento vivo.
Soy un soñador, emprendedor de mis sueños.
Aunque estos estén heridos... continuo, continuo.
Algo inesperado (de la segunda edición del libro)
Javier R. Cinacchi
Buscando algún texto sobre desesperanza que expresara mis sentimientos más inmediatos, encontré esta poesía...
Porque siempre queda un brote de esperanza. Porque amanece, siempre amanece.
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