Historias paralelas, algunas que se cruzan, todas con las vías del tren cerca. Esta película es fiel reflejo de la cotidianidad desgajada en historias y a través de hasta 5 lenguas diferentes, sirviendo de hilo conductor para mostrar las relaciones a pie de calle entre tres países cercanos como son Portugal, España y Francia, y en la lejanía otros países que son evocados por los protagonistas inmigrantes de Marruecos y Angola.Analizando la película, siento que toda ella gira alrededor del amor (además de las vías del tren). Amor no conseguido, el perdido, el reencontrado, el que se está perdiendo, el que no se aprecia por terceros, el tangible pero no expresado por orgullos, los desencuentros amorosos.

Frescura, improvisación ingenua, es la que muestran los actores, en su mayoría amateurs. Esto le da un toque documental a la película que me fascina. Además, la mezcla cultural hace que la película, pese a sus silencios que evocan a la realidad, ofrezca al espectador una sensación de deber prestar atención a cada uno de los detalles.
En resumen, una película que recomiendo ver con serenidad. Una película de sentimientos.
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